Campeón de España lanzamiento de peso.

Borja Vivas: «Si paso el corte, en la final disfrutaré»

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Tras su plata continental al aire libre en Zúrich el año pasado, asume las exigencias de medalla el viernes en los Europeos de pista cubierta en Praga

Borja Vivas (Málaga, 1984) parte ya hoy para Madrid y pasado mañana jueves compite para clasificarse cara a la final del viernes en los Europeos de pista cubierta en Praga (República Checa). La plata continental en Zúrich del pasado verano ha generado unas expectativas que ahora hay que intentar corroborar, una presión añadida con la que desde hace meses convive mejor. El lanzador de peso del Atletismo Málaga atiende a este periódico en la Ciudad Deportiva de Carranque, donde lo agasajan casi todos los deportistas. La vida le ha cambiado hasta en el estado civil. Ya luce anillo.

–Tras la sorpresa al aire libre en Suiza y su buen nivel en Antequera (récord de los Campeonatos de España ‘indoor’, con 20,66), ¿con qué sensaciones acude a Praga?

–Con unas diferentes a cualquier Europeo de pista cubierta anterior. Al ser una preparación corta pero intensa, con pocas pruebas, concentrada, suelo llegar bien a la parte final. En cada competición voy a más, pero en los Europeos no se busca tanto la marca como el ‘ranking’, el puesto final. Acabo de hacer marca personal en pista cubierta hace dos semanas, así que te autoexiges más. Voy como el sexto entre los participantes en cuanto a marca lograda este año (tras David Storl, Tomas Stanek, Asmir Kolasinac, Jan Marcell y Aleksandr Lesnoy). Mi intención es mejorar esos 20,66 metros, que me saben a poco. Como no hay mucha diferencia en nuestra disciplina entre la pista cubierta y al aire libre, mi referencia siguen siendo esos 21,07 que logré (en Alcobendas, en 2014, en los Nacionales).

–Ahora todo el mundo espera más de usted tras subirse a un podio europeo…

–Es ley de vida. Bendito problema, pero me gusta recordar que voy sexto en el ‘ranking’ y que sigue estando difícil la medalla. Intento aislarme y pensar en la calificación. Solo hay tres tiros y solo pasan ocho, cuando al aire libre lo hacen doce. Pedirán en torno a 20,20 o 20,30 metros para pasar. En la final, con seis lanzamientos, empieza una nueva competición. Habrá, además, tres lanzadores locales que estarán muy motivados al competir en casa. El primer puesto está garantizado para el alemán David Storl (ha lanzado ya 21,20 este año). Quedan dos puestos más para pelear por la medalla, y ser cuarto o quinto tampoco está mal.

–Pero reconoce que si está a su nivel ha de estar peleando por las medallas, ¿verdad?

–Tengo que hacerlo. He cambiado la mentalidad y voy por sensaciones. Las que tuve en Antequera fueron buenas. Si mejoro esos 20,66 metros, seguramente estaré aspirando a medalla.

–En Antequera sorprendió a todos con esa marca en el último tiro. Un poco extraño, ¿verdad?

–Lo normal no es terminar así de bien, por cansancio. Fue la liberación de saber ya que iba a quedar primero. El último tiro era arriesgar, soltarme. Estaba haciendo la técnica bien, pero poniendo demasiadas ganas. Cuando uno se relaja más, sale todo fluido. Antes de que cayera la bola sabía que el tiro era bueno, aunque fue plusmarca por solo un centímetro.

–La temporada posterior a su gran año va en parámetros parecidos. Y eso que lo difícil, como se suele decir, es mantenerse…

–Está claro. Pero la pasada campaña salió bien todo. No recuerdo ninguna competición en la que me fuera decepcionado, a todas les sacaba algo positivo. Mi cabeza sigue pensando en los 21 metros, aunque esté en pista cubierta. Si logro pasar el corte del jueves, seguro que en la final disfrutaré.

–¿Hasta qué punto ha sido clave también que aumentara la competencia nacional?

–Ha sido fundamental. La pasada campaña Carlos Tobalina y Yioser Toledo pasaron de veinte metros al inicio de la temporada y fue como si se me tambalearan los cimientos. No estaba acostumbrado y tuve unas molestias, así que lo pasé mal. Cuando vi mi evolución de la temporada se lo agradecí encarecidamente a mis compañeros. Venía a entrenar con otra intención, tuve cierta obsesión. Ahora vamos por el mismo camino. No descarto que el jueves alguno de ellos se meta en la final. Seguro que harán marca personal en pista cubierta. Yioser se parece más a mí por su corpulencia y está en su mejor momento, y Tobalina sigue la técnica rotatoria, porque es más bajo. Con eso es también más irregular, pero se le puede escapar un buen tiro también.

–¿Qué le comenta el plusmarquista nacional, Manolo Martínez? ¿Empieza a ver amenazado su récord nacional (21.47)?

–Me dice que me queda mucho margen de mejora no en la técnica, sino en la distancia, supongo que pensando en ese récord. Se fija en los problemas técnicos que hicieron que en Antequera no lanzara lo que quisiera. Estoy a apenas medio metro del récord.

–Visto así parece fácil…

–No es algo imposible, pero es complicado, pero cuando un tiro te sale bueno… Mi entrenador (Tomás Fernández, que acudirá a Praga invitado por su club, no por la Federación) dice que estoy en condiciones de pasar la barrera de los 21 metros ya.Hay que confiar en eso. Habrá que pasar esta temporada de 21, y luego en las siguientes asentarse ahí.

–En sus últimos Europeos en pista cubierta, en Gotemburgo, en 2013, quedó lejos de los veinte metros (19,30). Si eso sucediera ahora…

–Es verdad. La mentalidad es otra y ahora para mí sería un fracaso no llegar a veinte metros. Con todo, nunca me he metido en una final en unos Europeos ‘indoor’, pero ahora no se me pasa por la cabeza no hacerlo. Tengo que venirme con la sensación de hacerlo bien.

–¿Ha cambiado algo en la preparación?

–En cuanto a fuerza, los parámetros son superiores respecto al año pasado a estas alturas. En pectoral, hasta 285 kilos; en sentadilla, 280, y en arrancada, 125. El problema de los atletas es que seguimos comparándonos con nuestra mejor marca, aunque sea de otro mes. En cuanto a la técnica, he tratado de mejorar algún desperfecto, pero ahí hay pocas cosas de margen.

–¿Qué otras metas tiene para 2015?

–Uno de los objetivos principales, a diferencia del año pasado, es que tendré opción disputar pruebas de la Diamond League. Eso hace que habrá muchos viajes al exterior. El reto es ir al mayor número de competiciones internacionales posibles. Además, hay que intentar llegar en buenas condiciones al Mundial (del 22 al 30 de agosto, en Pekín), y también pienso en los Juegos de Río de Janeiro de septiembre del año que viene…

–¿Le ha cambiado mucho la vida tras lograr la medalla europea?

–Reconozco que sí. Aquí en Málaga siempre me he sentido muy reconocido por medios e instituciones. Es cierto que hay más gente a la que atender. Al final, es el refrendo a tantos años de trabajo. Sigo dedicando el mismo tiempo a los entrenamientos, pero el ánimo ha cambiado. Ahora vas con otras ganas y más responsabilidad. Lo difícil no es llegar, sino mantenerse.

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Noticia DIARIO SUR. PEDRO LUIS ALONSO | MÁLAGA @Plalonso27

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